
El área de urología se especializa en el diagnostico y tratamiento de las enfermedades del aparato genitourinario, como enfermedades infecciosas del riñón, vejiga, uretra, alteraciones funcionales, crecimiento prostático y tumores.
En el último siglo la humanidad ha visto duplicarse su esperanza de vida y elevarse la calidad de su existencia. La medicina ha tenido un gran avance, y la urología, como parte de esta, no ha estado exenta de estos cambios, con el advenimiento de nuevas y mejores técnicas endoscópicas y de mínima invasión.
Uno de los grandes avances se da con el tratamiento de las enfermedades de la próstata, una glándula del tamaño de una nuez localizada en la base de la vejiga y cuyo descubrimiento y entendimiento es relativamente reciente. Hasta hace unas décadas el tratamiento era quirúrgico y requería una destreza singular por parte del cirujano, amen de ser y parecer burdo y cruel este tipo de manejo; en nuestros días la resolución de este mal que afecta a aquellos varones mayores de 50 años puede ser medico y/o quirúrgico, este ultimo representado en mas del 90% por la resección endoscópica vía uretral, con una morbilidad y mortalidad muy bajas, volviendo el tratamiento asequible a cualquier varón que pueda entrar en contacto con un urólogo.
Otro de los grandes logros esta en relación al manejo de la litiasis (cálculos, piedras) urinaria, cuyo manejo hasta hace tres décadas era quirúrgico en forma abierta. Actualmente con el advenimiento de mejores endoscopios, unidades de litotripsia extracorpórea, la necesidad de una cirugía abierta se ha reducido dramáticamente siendo actualmente una excepción. Se tiene un mejor conocimiento de los mecanismos y origen de estos litos (piedras), haciendo énfasis en la prevención de los mismos.
El urólogo ha venido a ser para el varón lo que el ginecólogo representa para la mujer; en la atención del síndrome de deprivacion androgenica y sus implicaciones, llámese disfunción eréctil, juega un papel fundamental en el manejo de estos pacientes. Hasta hace nos años estos pacientes estaban condenados a un tratamiento a base de bombas de succión, inyección de sustancias vasoactivas en el pene y/o alguna modalidad de cirugía, con resultados y apego al tratamiento pésimos; en los días del viagra y demás medicamentos disponibles esto deja de ser un mito y la calidad de vida de estos pacientes ha sufrido un impacto positivo en términos de vida sexual activa.
Existen muchas otras enfermedades o condiciones en las que el paciente puede beneficiarse de la atención de un urólogo entre las que tenemos el manejo de la esterilidad masculina; las infecciones de la vía urinaria tanto baja (vejiga y uretra) como alta (uréter y riñón); el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual del varón; atención de la infección por virus del papiloma humano; el manejo de los diversos canceres urinarios (próstata, riñón, testículo, vejiga, pene); y sobre todo la resolución endoscópica y de mínima invasión (sin cirugía abierta) para aquellas diversas enfermedades de la próstata y uretra (hiperplasia prostática obstructiva), vejiga (cáncer vesical y litiasis vesical entre otros), uréter y riñón (litiasis principalmente).